Lesión de meniscos

Los meniscos (interno y externo) son dos almohadillas de fibrocartílago que se sitúan entre el fémur y la tibia. Su función es amortiguar el choque entre las superficies articulares de la rodilla y aumentar su congruencia.

Los meniscos se pueden lesionar cuando la rodilla sufre algún movimiento violento, como; desviación lateral, giro, desaceleración o por desgaste crónico por microtraumatismos repetitivos. Los síntomas de una ruptura de menisco pueden ser; dolor (principalmente con la carga), inflamación, chasquido, derrame articular, limitación para la marcha y hasta bloqueo de la rodilla.

El diagnostico se realiza por medio de pruebas de exploración física y estudios de imagen. Las radiografías son útiles para descartar lesiones óseas o fracturas asociadas mientras la resonancia magnética nuclear nos permite detectar la mayoría de las rupturas meniscales.

El tratamiento inicial se basa en tratar la inflamación y dolor, con analgésicos y antiinflamatorios, cambios térmicos, inmovilización y reposo. El tratamiento definitivo dependerá del grado de lesión del menisco y puede ir desde rehabilitación, infiltraciones hasta tratamiento quirúrgico por procedimientos de mínima invasión como la artroscopia.

La ruptura de meniscos es una de las lesiones más comunes en deportistas, ocasionando dolor crónico y limitación en su desempeño deportivo.